Lectinas y Enfermedades Autoinmunes,
¿hay que evitarlas?
Si te han diagnosticado una enfermedad autoinmune, lo más probable es que hayas buscado por todas partes formas naturales de cuidarte y entender qué puede estar desencadenando tus síntomas. Y seguro que en ese camino te has encontrado con las lectinas y enfermedades autoinmunes, un tema rodeado de muchas dudas: ¿qué son exactamente las lectinas?, ¿qué relación tienen con el intestino permeable?, ¿hay que evitar también las solanáceas?
Soy Mayte Castellano, especialista en salud integrativa y PNI, y hoy quiero acompañarte a entender qué sabemos, qué se está investigando todavía y cómo puedes cuidarte sin caer en el miedo a los alimentos. ¡Vamos a verlo juntas/os!
¿Qué Son las Lectinas?
Las lectinas son proteínas que se unen a hidratos de carbono y que existen tanto en plantas como en animales. Son proteínas especializadas que permiten a las células conectarse o "pegarse" a otras células, y precisamente de esa capacidad de unión nace buena parte del interés (y de la polémica) que despiertan.
Las encontramos en muchos alimentos de origen vegetal, sobre todo en cereales integrales, semillas, frutos secos, legumbres y solanáceas. Son alimentos que, además, aportan fibra, minerales y antioxidantes, así que conviene analizar el tema con matices y no como una lista de alimentos "prohibidos".
¿Qué Son las Solanáceas?
Las solanáceas son plantas de la familia Solanaceae, que incluye tomates, pimientos, patatas y berenjenas. Contienen lectinas y también compuestos como los glicoalcaloides, por ejemplo la solanina, que es una defensa natural de la planta y que puede ser tóxica en cantidades altas, sobre todo en las patatas verdes o germinadas.
Algunas personas con enfermedad autoinmune notan que las solanáceas empeoran sus síntomas o les provocan brotes. Sin embargo, hoy por hoy no hay estudios en humanos lo bastante sólidos como para recomendar eliminarlas a todo el mundo: es una cuestión individual que se valora observando cómo responde cada persona.
Lectinas e Intestino Permeable
Tu barrera intestinal es una única capa de células epiteliales unidas entre sí por las llamadas uniones estrechas, que regulan el paso de nutrientes en el tubo digestivo. Estas células tienen en su superficie unas proyecciones diminutas, las microvellosidades, que absorben los nutrientes y los pasan a la sangre.
Normalmente esas uniones permanecen cerradas y solo dejan pasar los nutrientes. Cuando la barrera se debilita, las uniones se vuelven más permeables y pueden pasar bacterias, levaduras, restos de comida mal digerida u otras moléculas: es lo que popularmente se llama intestino permeable, o permeabilidad intestinal aumentada.
La hipótesis es que algunas lectinas, como la del trigo (WGA), son muy "pegajosas" y podrían adherirse a la pared intestinal y dificultar que esa barrera se repare. Aquí conviene ser honesta: esa evidencia procede sobre todo de estudios de laboratorio y con animales, a menudo con lectinas sin cocinar, y en personas la relación sigue siendo una hipótesis en estudio.

Lectinas Resistentes a la Digestión
Las lectinas no se descomponen con el ácido del estómago, por lo que pueden llegar intactas al intestino. Algunas se unen a la mucosa intestinal y, según los estudios experimentales, podrían interferir en la absorción de nutrientes o provocar molestias digestivas en personas sensibles.
La teoría que se plantea es que, si la barrera está dañada, algunas lectinas podrían pasar a la circulación y unirse a tejidos como el tiroides, el páncreas, el colágeno de las articulaciones o el tejido nervioso, favoreciendo un ataque inmunitario. También se ha observado que las lectinas del trigo, la patata, el tomate y el cacahuete aumentan en el laboratorio la expresión de antígenos HLA de clase II en células que normalmente no los muestran, algo que interesa a los investigadores por su posible relación con enfermedades como la tiroiditis o la diabetes.
Ahora bien, son mecanismos propuestos, no relaciones demostradas. Y una aclaración importante: la enfermedad celíaca se desencadena por el gluten, no por las lectinas en general, y las enfermedades autoinmunes son multifactoriales (genética, infecciones, estrés, microbiota, hormonas y alimentación, entre otros).
Lectinas y Antinutrientes
Las lectinas se consideran antinutrientes porque pueden interferir en la absorción de minerales como el calcio, el hierro, el fósforo y el zinc. El zinc es especialmente interesante, porque ayuda a mantener y reparar la barrera intestinal, y por eso aparece en casi todos los suplementos pensados para el cuidado del intestino.
Esto tiene más importancia si la dieta se basa en gran medida en alimentos ricos en lectinas (como en algunas dietas vegetarianas o veganas), si la ingesta de nutrientes ya es baja o si se ha seguido una dieta restrictiva durante mucho tiempo. Además, el remojo, la cocción, la fermentación y el germinado reducen de forma muy importante la actividad de las lectinas, por eso las legumbres bien cocinadas no son lo mismo que las crudas.

Lectinas, Sistema Inmune y Mimetismo Molecular
Las lectinas pueden interactuar con las células del sistema inmune, como los linfocitos T y los macrófagos, y según la sensibilidad individual y el tipo y la cantidad de lectinas consumidas, esa interacción podría favorecer inflamación o respuestas inmunes exageradas en personas con enfermedades autoinmunes.
Otra hipótesis es el mimetismo molecular: cuando una proteína externa se parece a las de nuestros propios tejidos, el sistema inmune podría reaccionar contra ambas, generando autoanticuerpos. Es una teoría interesante, pero todavía no está demostrado que las lectinas de la dieta funcionen así en personas.
Lectinas, Microbiota y Disbiosis
Se ha descrito que algunas lectinas podrían alterar la capa de moco que protege el intestino, dejando la mucosa más expuesta a bacterias, levaduras y protozoos no deseados. Esa alteración y el desequilibrio de la microbiota (disbiosis) se relacionan con más inflamación y con alteraciones de la función intestinal.
Por eso, cuidar tu microbiota con fibra bien tolerada, alimentos fermentados y variedad vegetal es una de las estrategias más sensatas, independientemente de lo que ocurra con las lectinas.
Úlceras, Gastritis y Lectinas
Si tienes antecedentes de úlceras, gastritis, H. pylori o enfermedad inflamatoria intestinal, merece la pena tener en cuenta que algunas lectinas, como las de las alubias rojas, se han relacionado en estudios experimentales con una mayor liberación de histamina por parte de los mastocitos del estómago, lo que aumentaría la secreción de ácido.
En una persona con una úlcera activa, ese exceso de ácido podría agravar la gastritis o la úlcera. Las alubias rojas crudas o poco cocidas, además, pueden provocar náuseas, vómitos y diarrea, así que en estos casos es especialmente importante remojarlas y cocinarlas muy bien y valorar tu tolerancia con ayuda profesional.
Lectinas e Intestino Permeable:
Resumen de lo que se Plantea y lo que Dice la Evidencia
🧲
Son pegajosas
Se plantea que se adhieren a la pared intestinal y dificultan la reparación de la barrera.
Laboratorio y animales
🛡️
Resisten la digestión
Llegan intactas al intestino y, con una barrera dañada, podrían pasar a la sangre.
La cocción las reduce mucho
⚖️
Son antinutrientes
Reducen la absorción de calcio, hierro, fósforo y zinc, este último clave para la barrera intestinal.
Relevante en dietas restrictivas
🔬
Interactúan con el sistema inmune
Se unen a linfocitos T y macrófagos y podrían provocar reacciones cruzadas (mimetismo molecular).
Hipótesis en estudio
🦠
Alteran la microbiota
Podrían dañar la capa de moco intestinal y favorecer la disbiosis y la inflamación.
Evidencia experimental
¿Cómo Saber si las Lectinas te Afectan a ti?
No todas las personas con enfermedad autoinmune tienen problemas con las lectinas o las solanáceas, así que no tiene sentido eliminarlas "por si acaso". Lo más recomendable es trabajar con un profesional de la salud o un dietista-nutricionista con experiencia en autoinmunidad, y seguir un camino ordenado:
- Llevar un diario de alimentos y síntomas para detectar patrones y brotes.
- Hacer una dieta de eliminación temporal y guiada, seguida de una reintroducción progresiva de los alimentos.
- Ser prudente con los test de IgG o IgA a alimentos y con los marcadores de uniones estrechas: hoy no están validados para diagnosticar intolerancias ni para decidir por sí solos tu alimentación.
Además de valorar las lectinas, te beneficiará una alimentación antiinflamatoria basada en alimentos enteros y ricos en nutrientes, con fibra y alimentos fermentados para cuidar tu intestino. Y recuerda: nunca sustituyas tu tratamiento médico por cambios en la alimentación.
En definitiva
Entonces, ¿hay que evitar las lectinas si tienes una enfermedad autoinmune? No de forma generalizada. Algunas personas pueden beneficiarse de reducirlas, pero otras no tienen ningún problema, y por eso lo mejor es conocer tu caso, observar tu cuerpo y decidirlo con apoyo profesional.
Si tienes una enfermedad autoinmune y te gustaría explorar la conexión entre tu intestino, tu alimentación y tu bienestar, estoy aquí para ti. Como nutricionista integrativa puedo orientarte y acompañarte en el proceso. Reserva una consulta conmigo y juntas/os encontraremos las soluciones que mejor se adapten a ti.
¡Gracias por acompañarme en esta lectura sobre lectinas y enfermedades autoinmunes! Nos vemos en el próximo artículo, donde seguiremos descubriendo más formas de cuidar tu bienestar digestivo.
Mayte Castellano Health